25 oct. 2011

ANIVERSARIO|Día Mundial del Patrimonio Audiovisual

El 27 de octubre se celebra, desde 2005, el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual de la UNESCO. Se pretende reflexionar y concienciar a la sociedad sobre la importancia de conservar los fondos audiovisuales existentes como testimonio de la Historia del siglo XX y XXI para las generaciones futuras. Estos documentos contribuyen a mantener la identidad cultural de las personas y mejorar el diálogo y la comprensión en todos los ámbitos entre diferentes pueblos.
El Patrimonio Audiovisual comprende imágenes en movimiento, es decir, toda la producción fílmica desde sus comienzos hasta la actualidad, documentos y programas de la televisión, que incluyen entrevistas y documentales sobre grandes personalidades de las artes y las letras, política, ciencia, etc.
Además, este Patrimonio está constituido por grabaciones sonoras de todo tipo, manifestaciones y archivos sobre tradición oral y cultura popular, programación radiofónica, restransmisión de grandes eventos deportivos o culturales. Además, hay que incluir objetos, materiales y obras relacionadas con los medios audiovisuales desde un punto de vista técnico, industrial, histórico y cultural. Es decir, todo el material relativo a la industria cinematográfica, radio, televisión y grabación musical como guiones, fotografías, carteles, materiales publicitarios.
Al mismo tiempo, el Patrimonio Audiovisual es altamente vulnerable y complejo de mantener. Los documentos se encuentran en diversos soportes y  requieren máquinas y equipos adecuados para poder visionar o escuchar sus contenidos o necesitan medidas concretas de conservación para evitar la descomposición química. 
Sensibilizados con este tema son muchos los organismos como El Consejo de Archivos Audiovisuales (CCAA), Filmotecas y Bibliotecas, como la Nacional de España, que organizan proyecciones, actividades culturales, conferencias y mesas redondas para debatir sobre cómo conservar este patrimonio y destacar el valor incuestionable de estos fondos, que son, en definitiva, la Memoria del Mundo.

24 oct. 2011

PREMIOS| Leonard Cohen en el cine

Victoria de Lucio y Pep Burgoa, Biblioteca UNED
Aunque Leonard Cohen no haya escrito, que sepamos, banda sonora alguna, lo cierto es que sus canciones han sido profusamente utilizadas en el séptimo arte. Es indudable que la plasticidad de su voz, unida a la atmósfera que saben crear sus composiciones, lo hacen extraordinariamente atractivo a la hora de ilustrar escenas o imágenes en movimiento.
 Pionero de la utilización de canciones de Cohen para sus películas fue, en los años setenta, Robert Altman, quien incluyó varios temas de Cohen en dos de sus películas: “Los vividores” (1971) y “Un día de boda” (1978). En la primera de ellas, suenan The Stranger Song, Sisters Of Mercy y Winter Lady; en la segunda, el famosísimo Bird On The Wire. También lo fueron el alemán Rainer W. Fassbinder, también con Bird On The Wire en “La ley del más fuerte”; y el también alemán Werner Herzog, que incluyó tres canciones de Cohen en su “Fata Morgana” (1971): Suzanne, So long, Marianne y Hey, That’s No Way To Say Goodbye.
 Los años ochenta no supusieron una particular presencia de Cohen en el cine. De esta década destaca, sobre todo, la obra de Jean-Luc Godard “Grandeur et décadence” (1986), en la que se puede escuchar la canción The Guests.
 A partir de los noventa, las canciones de Cohen se hacen más frecuentes en la pantalla. Así, Alan Rudolph iniciará la tendencia con Ain’t No Cure For Love (1990) para su film “Amor perseguido”. Del mismo año es “Rebelión en las ondas”, de Allan Moyle, que incluirá Everybody Knows y If It Be Your Will.
 Una visión más irónica es la que proporciona la canción I’m Your Man en la celebrada película de Nanni Moretti, “Caro diario” (1993).
 En su película “Asesinos natos” (1994), Oliver Stone incluye nada menos que tres  canciones del cantautor canadiense: Waiting For The Miracle, Anthem y The Future. Inolvidable, por otra parte, resulta la escena de peep-show de la protagonista femenina de la película “Exótica” (1994) de Atom Egoyan, acompañada por la canción Everybody Knows, en la que se entremezclan el erotismo y la denuncia en una extraña pero efectiva simbiosis.
Esta canción parece ser de la preferencia de algunos directores franceses, ya que también la utiliza Olivier Assayas en su película “El agua fría” (1994).
 El director de culto Cédric Klapisch hará sonar Suzanne en su película “Le péril jaune”, de 1996. Ese mismo año, e controvertido director del movimiento Dogma, Lars Von Trier, incluirá en una de sus mejores películas, “Rompiendo las olas”, la inevitable Suzanne. También de 1996 es “Basquiat”, de Julian Schnabel, en la que se escucha, aunque en la versión de John  Cale, el tema Hallelujah.
 Un año después, será la cineasta Marion Vernoux quien utilice la famosa Take This Waltz en su película “Amor y demás”.
 Tampoco la primera década del siglo XXI ha escapado a la fascinación de los cineastas por las canciones de Cohen. Así, podemos destacar la inclusión de los temas I’m Your Man en “El taxidermista”, de Mateo Garrone; First We Take Manhattan en “La vida de David Gale” (2003), de Alan Parker; y A Thousand Kisses Deep en “El buen ladrón” (2003), de Neil Jordan. En ese mismo año, Bernard Hébert, rueda con título homónimo, la adaptación de la novela de Leonard Cohen “El juego favorito”, en la que incluirá varias canciones: You Know Who I Am, Who By Fire, True Love Leaves No Traces, Dress Rehearsal Rag y A Thousand Kisses Deep.
 En 2004, hemos localizado cinco películas con canciones de Cohen: By The Rivers Dark en “El último cazador”, de Nicolas Vanier; Boggie Street en “Nathalie”, de Anne Fontaine; y Suzanne  en “Una casa en el fin del mundo”,  de Michael Mayer; If it be your Hill en “No te muevas”, de Sergio Castellitto; y, por parte del cineasta alemán Wim Wenders, amigo personal de Cohen y que ya había utilizado otras canciones de Cohen en sus documentales y series para televisión, los temas The Letters y The Land Of Plenty, ésta última homóloga de la película en cuestión, “Tierra de abundancia”.
 En 2006, el film “Monkey warfare” (2006), de Reginald Harkema, incluyó en su banda sonora la canción The Old revolution.
 Por último, en 2008, destaca un thriller francés, “MR73”, dirido por Olivier Marchal y en cuya larga escena inicial podemos ver al actor Daniel Auteil conducir en la noche, bajo una incesante lluvia, mientras suena la canción Avalanche.

 También el cine español  ha utilizado, aunque de forma esporádica, algunas de las canciones de Cohen. Valgan los ejemplos de Miguel Courtois con la canción The Partisan para su película “Lobo” (2004); Manuel Huerga, que hizo lo propio con Suzanne en “Salvador (Puig Antich) (2006)”; Manuel Iborra, que hace sonar el tema Bird On The Wire en “El tiempo de la felicidad” (1997); y Roberto Santiago, que introduce el poema de García Lorca traducido y musicalizado por Cohen, Take This Waltz, en su película de 2001, “Hombres felices”.

21 oct. 2011

Leonard Cohen, un pretexto como otro



Pep Burgoa-Biblioteca de la UNED
    Leonard Cohen (Montreal, 1934)(acceso exposición virtual en http://www.unedasturias.es/cohen/index.htm )es conocido, sobre todo, como cantautor y, algo menos, como poeta y novelista. Sin embargo, inició su carrera como escritor, y cuando grabó su primer disco tenía ya publicados cuatro libros de poemas y dos novelas. Gracias, sobre todo a estas últimas, era ya bastante conocido, al menos en el ámbito de las letras y del mundillo  underground de la época.  
    De familia judía practicante, Cohen hunde sus raíces en la tradición hebraica y en las Sagradas Escrituras. Incluso muchos años después, cuando el descreimiento y la decepción le hicieron mella, o aún más tarde, cuando frecuentó el budismo zen, nunca dejó de considerarse judío.
    Como escritor, su obra gira en torno a los grandes temas: la vida, la muerte, el bien, el mal, el sexo, el amor, la belleza, la soledad, la guerra, la tradición, el espíritu... Asuntos todos ellos nunca abandonados por la literatura, pero en los que Cohen se mueve con particular soltura.
    En lo musical, Cohen pertenece a ese cajón de sastre llamado “cantautores”. En cualquier caso, dentro de esa nebulosa, es sin duda uno de los máximos exponentes, tanto por la calidad de sus letras como por la eficacia de la música que los envuelve. Sus influencias son muchas y variadas, y van desde el soul al rythm&blues, desde country al jazz y desde la música oriental a la música clásica, sin dejar de lado, ni mucho menos, otras músicas, como la mediterránea. Este eclecticismo se constata también a través de las instrumentaciones con las que se acompaña, en las que se encuentran sonidos tan diversos como la mandolina, el sintetizador, la guitarra eléctrica o el oud.
    Su voz, grave e hipnótica, sabe crear a la perfección, sin ser excelsa, la atmósfera que requieren sus canciones y lo que en ellas se dice. Tal vez por eso, muchos cineastas las han utilizado abundantemente para reforzar el valor de las imágenes. Del valor intrínseco de sus canciones hablan, por otro lado, las numerosísimas versiones que han grabado figuras tan dispares, en el tiempo, el estilo y la sensibilidad artística, como Judy Collins, Perla Batalla, John Cale, U2, Enrique Morente, R.E.M., Nick Cave, Antony, Elton John, Christina Rosenvinge, Peter Gabriel, Suzanne Vega, Tori Amos, Lagartija Nick, Nacho Vegas, Luis Eduardo Aute, Martha y Rufus Wainwright, Santiago Auserón o Johnny Cash.
        Leonard Cohen es, en resumen, mucho más que el autor de  Suzanne, Hallelujah,So long, Marianne... La concesión, este año, del Premio Príncipe de Asturias de las Letras es un pretexto como otro para acercarnos -o volver a acercarnos- a esta figura ya clásica de la canción popular, concediendo a este adjetivo la dignidad que tuvo un día. Y quien quiera más, ahí están también sus novelas -auténticas crónicas de la que fue una de las décadas más apasionantes del siglo XX- y sus libros de poemas, intactos en su belleza y estimulantes en su verbo.

14 oct. 2011

CINE|Selección de novedades. Octubre

Entre las películas y documentales que hemos incorporado a la colección recientemente, les sugerimos los siguientes títulos: (pulse sobre los mismos para ver su registro en el OPAC y reseñas en Filmaffinity)
dirigida por: Susanne Bier (Dinamarca y Suecia)
encuéntrala en: DVD-Bier-ENU
Héroes(2010)
dirigida por: Pau Freixas (España)
encuéntrala en: DVD-Freixas-HER
dirigida por: Ingmar Bergman (Suecia)
encuéntrala en: DVD-Bergman-HUE
(+ en Filmaffinity)
Inside job (2010)
dirigida por: Charles Ferguson (Estados Unidos)
encuéntrala en: DVD-Ferguson-INS

11 oct. 2011

CINE|Utopías totalitarias en el cine

video
(Programa emitido en CanalUNED 25-02-2011)
por José Luis Muñoz de Baena, Profesor Titular Filosofía del Derecho UNED
Los totalitarismos o regímenes totalitarios se diferencian de otros regímenes autocráticos por la presencia de un único partido político que permea todas las instituciones del Estado.
Este aspecto los singulariza frente a la noción teórica de poder absoluto propio de las monarquías del Antiguo Régimen, pues el totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, sino que va mucho más allá: se trata de una manera de organizar el Estado caracterizada por la falta de reconocimiento de la libertad individual, debido a que su ideología supone la inexistencia y consecuente negación de la persona como una instancia anterior al Estado.

Características de los totalitarismos.

El filósofo y sociólogo Raymond Aron, en su obra Democracia y totalitarismo, distingue cinco caracteres que definen al totalitarismo:
1)
Un partido único que posee el monopolio de la actividad política legítima,
2)
armado de una ideología que le confiere una autoridad absoluta, y que
3)
se reserva el monopolio de los medios de persuasión y coacción, procurando la eliminación de la disidencia u oposición,
4)
justificando su actuación mediante una doctrinal global que
se manifiesta en la politización de todas las esferas de actuación, desde el control económico hasta la intimidad familiar o religiosa, e incluso el uso del lenguaje.

Frases de cine